A diario recibo mails de amigos, que vienen de cadenas, donde se habla pestes de la Oposición y del Gobierno; también recibo correos donde se insultan de parte y parte, donde se dicen desde imbéciles hasta ofensas aun mayores, y entonces viene mi humilde reflexión; ¿Que paso? ¿Qué fracaso?; ¿Que logro romper con la supuesta armonía y llevarnos por el camino de las faltas de respeto y el odio?; ¿Donde están las enseñanzas de los excelentes maestros de la escuela?; ¿Donde están los valores del hogar, donde está la Fe y el Amor al prójimo de la iglesia?; ¿Donde esta lo aprendido en la universidad y en la vida?; se vinieron abajo ante la primera adversidad; cuando cambiaron las reglas, cuando el estilo de los gobernantes y el resurgir de otro tipo de venezolano; que de paso ya existía; apareció, esos que hoy creen en un modelo de gobierno y que de seguro se mantuvieron en silencio durante los 40 años anteriores; o al menos los que pertenecemos a este otro lado no vimos ni escuchamos jamás. No son estas líneas para reflexionar acerca de la verdad o la mentira, de la razón o la no razón de un modelo de gobierno, eso es transitorio, es más profundo y doloroso que eso; es ver como quienes pensaste seres de fe, odian sin medida, desean la muerte de otros, insultan y descalifican a otro ser humano, y me pregunto ¿Qué pasaría con ese sentir ante los ojos de Dios?; esos creyentes, esos seguidores de Cristo; ¿En qué lugar de su creencia entra el odio?; ese dios que a través de su hijo nos mostro, entre otras cosas, la ira, cuando destruyo el templo, pero no nos enseño el odio, 2 cosas distintas totalmente.
Hoy miro con preocupación y dolor como seres inocentes, niños y niñas están igualmente llenos de veneno, de ira, ¿Qué cosa hemos sembrado?, y si un día estos niños y niñas, giraran esa enseñanza sobre sus padres, ¿Serian allí sí, malas personas?; ¿Qué pasaría si un día dejaran de creer en el dios todo poderoso, benevolente y decidieran que ese dios castiga?, ¿Volveríamos a la inquisición?; ¿Cuando dejamos entrar lo político en nuestro hogar?, ¿Cuando permitimos que en nuestra mesa se hablara con odio?; que débiles nuestros valores; por eso preferimos la música en ingles, la comida, que nos invadan los marines, porque no tenemos valores patrios; pero mas allá de eso tampoco tenemos valores éticos y morales fuertes, somos capaces de odiar, de descalificar, de humillar a otro ser humano ¿Pero que nos creemos?, y la peor parte todo esto, es la razón de toda esta disputa; EL PODER, la manzana moderna de Satanás, y todos la muerden, hasta los religiosos, los emisarios de dios, grande les queda honestamente ese nombre.
Existen muchas formas de decir no estoy de acuerdo, sin odios, sin excesos, sin pagar con la misma moneda, sin que se convierta en un todo de nuestras vidas esta situación, sin que nos permitamos robarle la inocencia a nuestros hijos con estos temas, sin violentarles el sagrado derecho a ser felices y niños puros de alma y sentimiento.
Solo me queda invitarlos a reflexionar, a escuchar a Dios y a la Naturaleza, que grita, que día tras día con sus formas de expresión (Temblores, Terremotos, Tornados, Lluvias, etc.); nos invita a parar, a dejar atrás el odio, el deseo de poder, la envidia, llenemos el corazón de Paz y de Amor, del lenguaje de la bondad, de la humildad, del respeto por la vida y por el libre Albedrio, no nos dejemos llevar más por los políticos (de parte y parte) que son las culebras que nos incitan a morder la manzana; que solo desean poder, dinero, control; dejemos que el dios en el que creemos y su luz nos guie, dejemos entrar la paz, el amor propio y por los demás, al final del camino solo esa es la forma de alcanzar la verdadera felicidad.
Por último les dejo un extracto del nuevo testamento que hace mucho me regalo mi padre.
Corintios 13: La preeminencia del Amor
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no hace nada indebido, no se envanece, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injustica, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser, pero las profecías se acabaran, y cesaran las lenguas, y la ciencia se acabara. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos, más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabara. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, más cuando ya fui hombre deje lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el amor”.
Domenica Muselli